Pedro Sañudo Autrán

Entradas de P. Sañudo Autrán publicadas hasta el momento:

Palermo.

Cuentos de la guerra de Cuba: María de la Concepción.

Amores criollos.Narración popular argentina.

El patio criollo

Smith en Virginia.

Esperanza. Leyenda venezolana

La perla de Río Janeiro

EL SOL DE LOS ANDES

María Antonia.

Asunción

La petenera

La milonga.

LA JOTA

LA HABANERA

EL CORONEL GONZALEZ Y DÍAZ (Narración peruana)

LA ZAMACUECA

LA GOMBA

EL ZORTZICO

ANTE UNA CRUZ

EL CARNAVAL EN BUENOS AIRES

LA ÓPERA SERIA

HISTORIA DE UNA MUERTE

LA NIÑA BONITA

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Conocemos a don Pedro Sañudo casi por casualidad, buscando e investigando la obra de Vicente Moreno, aparece por doquier en las publicaciones de la época.

Sin duda Sañudo Autrán y Moreno de la Tejera tuvieron que saber el uno del otro pues ambos se declaran amantes de la civilización y del progreso y coinciden en la prensa y revistas ilustradas del momento.

No sabemos mucho de este periodista, poeta, autor dramático con tendencia al sainete, la zarzuela y obras ligeras. Natural de Barcelona donde fue un personaje notorio.

Nacido en 1853, aunque desconocemos la fecha de su muerte, sabemos que en 1929 continuaba en activo. Estudió derecho en la Universidad Central.

En el número de abril de 1928, conmemorativo de las Bodas de plata de “Cataluña Ilustrada” revista de la que fue fundador y director, escribe una autobiografía y breve reseña de su pródiga vida periodística. Desgraciadamente todavía no hemos tenido acceso a su lectura.

Parte de su vida discurrió entre los dos continentes. Gracias a ello nos regala muchos artículos relativos a su estancia en América y muy especialmente hace referencia al costumbrismo del momento en la República Argentina y Uruguaya ya que fue secretario particular de D. José C. Paz (1).

Quizás su obra más significativa sea:

Narraciones españolas y americanas

Publicada en 1886 y editada en Madrid por Eduardo Mengíbar.

Dedicada a D. Práxedes Mateo Sagasta (presidente del consejo de ministros en aquel momento y del que D. Pedro se declara afectísimo amigo)

Introducción que hace el autor en dicha obra:

América y España

En la excursión que como Secretario particular del eminente estadista y cumplidísimo caballero Doctor D. José C. Paz, Ministro argentino en Francia, hice á la América del Sud, pude confirmar la opinión que acerca de América tenía yo formada.

Y hasta excedió por extremo á cuanto á la imaginación del escritor, á la del entusiasta amante de la civilización y el progreso hubiese sugerido el estudio y conocimiento del Nuevo Mundo y de sus hombres.

El adelanto cunde allí, y los inventos de la ciencia y la industria moderna son implantados á seguida, tomando carta de naturaleza en esos jóvenes países, llenos de vida y de riqueza, en donde el trabajo y la honradez son los mejores títulos que el ciudadano puede presentar á la consideración de la sociedad, en cuyo seno se le recibe con tanta distinción como afecto.

Admira el movimiento comercial de las Repúblicas americanas y su desarrollo vertiginoso.

La aldea de ayer se convierte hoy en pueblo y mañana en ciudad, y las inmensas aduanas de los puertos más principales apenas son lo suficientemente capaces para el tráfico mercantil.

El europeo que del antiguo continente, en donde el exceso de población dificulta la vida y escasea los medios con que atender á la subsistencia, va á América, encuentra siempre allí estímulo, protección, trabajo, manera de irse desenvolviendo en la medida de plazo más ó menos lejano, una fortuna más ó menos grande, formada con su constancia y su buena conducta.

Y el español, por otra parte, que va á la América del Centro y del Sud, al lado de esto hallará en los paisajes, en los ríos, en el cielo, en el sol, en los cantos, los bailes y las costumbres, en el carácter y en el trato de los naturales, algo, si no mucho, de España, la madre patria, que dejó allí su sello y su sangre, que aún bulle en las venas de los interesantes americanos que han heredado el fuego de la imaginación de los españoles, su caballerosidad y valor.

Llena está América de oradores notables, escritores muy distinguidos, inspirados poetas, tradiciones, leyendas y rasgos de heroísmo verdaderamente admirables.

Hojéense, en prueba de esto último, las páginas de las guerras y de las luchas intestinas de los pueblos de América, y aún no ha pasado un siglo de la defensa heroica de Buenos-Aires contra las huestes disciplinadas de Inglaterra, que envío al Plata lo mejor da sus tropas, acaudilladas por jefes de valor y pericia; la guerra de la Triple Alianza, en que el Paraguay se cubrió de gloria luchando por espacio de siete años con un denuedo y un aliento sobrenaturales; la última lucha del Perú con Chile, en donde hechos de armas tan memorables se registran; las contiendas civiles de Montevideo, de Colombia, de Venezuela; la conducta gloriosa del Uruguay, perdonando la deuda de guerra al Paraguay y devolviéndole los trofeos que en el campo del honor le habían ganado en buena lid; la defensa del castillo del Morro por los cubanos contra Inglaterra; la guerra habida en Méjico cuando Francia quiso sostener en el trono al Emperador Maximiliano.

Y sí la fantasía puede tender su vuelo en ancho espacio, allá en las tierras que descubriera el navegante genovés, ¿qué no hará por España, el país por excelencia del heroísmo y del arte, el de la Alhambra, el de Bailén, el de Zaragoza, el de la mezquita de Córdoba, el Generalife, el Alcázar, las catedrales y los museos, las peteneras y las jotas, las muñeiras y los zortzicos, las vegas y las flores, las huertas de Valencia y de Murcia, los sitios de Sagunto y Numancia, el Dos de Mayo, Guzmán el Bueno, el Cid, Calderón, Cervantes, Murillo; el país de las endechas y las glorias, las armonías y la entereza, el patriotismo y el amor, la fe y la poesía?

¿Qué no hará por España, en donde apenas hay un sitio que no recuerde un poema de amor, un combate glorioso, un lugar del paraíso con que sueñan los árabes, ó del cielo á donde eleva sus oraciones el pueblo de Isabel la Católica?

Asuntos halla, por lo tanto, sobrados la imaginación de menos valía para escribir narraciones españolas y americanas.

Se necesita únicamente sentirlas, haber viajado por América y ser español.

Si pudiese empaparse la pluma en el corazón, las líneas de este libro abrasarían como la lava del volcán y expresarían algo más de lo que mi pluma ha podido toscamente manifestar.

¡Quién supiera escribir! como dice mi buen amigo Campoamor en su más popular dolorosa.

El Autor.

Madrid, 1886.

(1)-José Camilo Paz, a veces citado como José Clemente Paz y conocido como José C. Paz (Buenos Aires, 2 de octubre de 1842 – Montecarlo, 10 de marzo de 1912) fue un rico estanciero, periodista, político y diplomático argentino, fundador del diario La Prensa.

Descendía por línea paterna de la prestigiosa y distinguida familia de Paz y Figueroa cuyos orígenes se remontan a los hombres de la conquista española.

José C. Paz se destacó como representante de la Generación del Ochenta que gobernó Argentina en las dos últimas décadas del siglo XIX. Aceptó la representación diplomática en Madrid. Cumplió esa función desde 1883 a 1885, cuando fue trasladado a la embajada argentina en París, donde permanecería por ocho años más.

Fundó el matutino La Prensa, que fue unos de los diarios de mayor importancia y tirada de Argentina y uno de los más populares de América.

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Algunos datos de interés:

Suponemos que su origen es el de en una familia acomodada ya que su hermana Carmen es ahijada de Sagasta y por tanto la familia tiene buenas relaciones.

En 1876 dirige El Correo Literario, periódico de Ciudad real.

En 1882 trabaja en el periódico madrileño La opinión.

En marzo de 1884, viaja a París y posteriormente a Buenos Aires como secretario del Sr. Paz y como futuro redactor de La Prensa.

Director de La Ilustración Platense (1885). se propone dar a conocer en Europa, cuanto de notable encierran los pueblos bañados por el caudaloso Plata.

Redactor y corresponsal especial en la América del Sud de La Correspondencia de España (1887).

En diciembre de 1889 es nombrado secretario de la junta directiva formada para la Exposición Universal y demás festejos para el cuarto centenario del descubrimiento de América.

En mayo de 1892 regresa á Barcelona después de recorrer algunas poblaciónes de Cataluña, escribiendo artículos para la prensa de Madrid.

En 1896 una vez más es noticia en La Vanguardia su estancia en Barcelona.

En 1897 deja la dirección del Eco Artístico.

En 1901 el capitán de artillería Alberto Cuestas, hijo del presidente de la república de Urugay, abandona España y Sañudo Autrán va a despedirle al vapor Saboya ya que le liga una íntima amistad.

Fundador y director de Cataluña Ilustrada desde 1903.

Algunas de su obras además de sus múltiples colaboraciones periodísticas:

  • Neblinas poesías (1877)

  • El Uruguay ilustrado, guía del emigrante español. Folleto. Ofrece un resumen de la organización política, económica y social de aquella República. (1885)

  • Narraciones españolas y americanas. (1886)

  • ¡Ay! Serenata andaluza para canto y piano. Voz con piano. Música I. Hernández.

  • Madrid fin de siglo. (1893)

  • Pilar de Aragón. Episodio dramático en un acto y tres cuadros, en verso. 1895.

  • De mi cosecha (prosa y verso) [1898]
  • Alicante estación invernal. (1899)

  • La gloria del Paraleo (zarzuela) (1902)

  • La palinomia (1903)

  • La gente de mar. Zarzuela en un acto y tres cuadros. Prosa y verso. Música de Alberto Cotó. (1903)

  • Curra (monólogo) (1904)

  • Boceto lírico (1908)

  • En escena (diálogo en verso) (1910)

  • La diosa. Entremés cómico-lírico y en verso. Música de Francisco Alonso. (1917)

  • Poesías. Con carta de D. Manuel Linares Rivas. (1921)

  • El que no se consuela (1924)

  • ¡Vaya una noche! Monólogo. (1924)

  • La guapa del feo (sainete) (1928)

  • También realizó múltiples traducciones entre las que destacan:

  • La mujer igual al hombre: contestación a las mujeres que matan y a las mujeres que votan. Autor Alejandro Dumas/Emilio Giradin. (1880)

  • Maroussia: leyenda rusa. Autor P.J.Stahl. Edición española de 1881.

  • El combate de la vida, el coronel Breslac. De Heri Rivierè. (1884)

Sañudo Autrán prologa numerosas obras y participa en muchos homenajes de personas célebres del mundo del mundo artístico y literario arte de la época.

Destacamos:

  • Jirones de neblina. Versos ochocentistas. De Ernesto Jaumendreu Opisso. (1929)

  • Viaje sentimental por Francia y por Italia. De Laurenze Sterne.

  • A la memoria de Julián Romea / Sociedad lírico dramática barcelonesa.

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