Un liberal pasado por agua (10).-LA PRIMAVERA

Continuamos compartiendo la obra que escribió el gran poeta Manuel del Palacio durante su destierro en Puerto Rico.

Pueden leer el comienzo de Un liberal pasado por agua aquí.

Como siempre, los comentarios sobre la obra están, extraídos de la magnífica tesis doctoral sobre la obra de Manuel del Palacio realizada por Francisco Javier Voces Ergueta:

«Salutación a la llegada de la estación florida es “La primavera”, con el ruego de que renueve, además del ciclo de la naturaleza, preocupaciones, glorias e incluso damas rancias, expuesto en un romance octosílabo de cincuenta y ocho versos. Combina lo grave y lo burlesco en el poema desde su inicio»

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LA PRIMAVERA.

De verde se van vistiendo

prados, laderas y montes,

á riesgo de que los burros

del vestido les despojen.

Cantan trozos de zarzuela

los pájaros en el bosque,

y según costumbre antigua,

florecen los alcornoques.

Abejas y literatos

roban su jugo á las flores,

que en miel convierten las unas

y los otros en arrope,

que repartido en entregas

circula, franco de porte,

dando al público inocente

mas de cuatro indigestiones,

Al resplandor de la luna

va al Prado la maritornes,

en busca del artillero

que á su pasión corresponde,

y que en Chamberí una tarde

delante de mas de doce,

juró que fiel la sería

como el perro de San Roque.

¡Ah! Bien vengas, primavera,

estación rica de goces,

en que el que no tiene casa

se duerme arrimado á un poste;

en que le queda un recurso

de ayunar al que no come,

ó el de marcharse al Retiro

y ver allí muchos hombres

echando pan á unos gansos

que ni siquiera conocen.

Bien vengas, estación dulce

de fresa y albaricoques,

con tus corridas de toros,

de otra edad recuerdo innoble,

y tus circos de caballos,

y tus campestres reuniones,

y tu calor sofocante

que quiera Dios no me ahogue.

Mas si á renovar la vida

vienes, del tiempo en el orden,

no renueves solamente

álamos, pinos y robles,

ni naranjos, ni acebuches

de que hay sobra ya en la corte,

sino haz por que se renueven

mil rancias preocupaciones,

mil glorias que se apolillan,

y mil absurdos sin nombre.

Y si quieres complacerme

y está en tu mano el resorte,

renueva todas las viejas

que fueron guapas de jóvenes,

y así que esté la semilla

yo me encargo de que brote.

Manuel del Palacio.

Se publicó en Gil Blas, el día 7 de mayo de 1868.

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