PENUMBRA.-LA ESTATUA DE SAL

 

estauadesal

A MI QUERIDO TÍO

DON FRANCISCO ASENJO

Cuando dejaba la ciudad culpable

La familia de Lot,

Que nadie atrás mirara, les decía,

El ángel del Señor.

Quebrantando el precepto, hacia la espalda

Se volvió una mujer,

Y en estátua de sal fué convertida

Por el Dios de Israel.

Cuántos pueblos, que niegan el progreso,

Mirando siempre atrás,

Permanecen sin vida, convertidos

En estatuas de sal.

RICARDO BLANCO ASENJO

De su libro de poesías y poemas: PENUMBRA (1881)

IMPRENTA DE FERNANDO CAO Y DOMINGO DE VAL

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