Un liberal pasado por agua(5).-A UN AMIGO PIDIÉNDOLE DINERO PRESTADO.

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Un liberal pasado por agua(5).-A UN AMIGO

PIDIÉNDOLE DINERO PRESTADO.

Continuamos compartiendo “Un liberal pasado por agua”, obra que escribió el gran poeta Manuel del Palacio durante su destierro en Puerto Rico.

Pueden leer el comienzo de Un liberal pasado por agua aquí.

Cómo siempre, los comentarios sobre este capítulo están extraídos de la magnífica tesis doctoral de Francisco Javier Voces Ergueta sobre la obra de Manuel del Palacio.

A un amigo pidiéndole dinero prestado” (Puerto Rico, 1867) es una epístola jocosa en la que pide ayuda a un amigo, pasando por poeta pedigüeño. Recuerda que es un desterrado, y, generoso como es, el carnaval le ha dejado sin blanca. Se despide y disculpa de antemano si no pagara lo que debiera como deudor. Dentro de las categorías gramaticales tienen especial presencia los verbos; esto es, predominan las acciones, estando en correlación los verbos de significación estativa y los de carácter dinámico.

Poema ocasional no muy afortunado, y autocrítica humorística, pues se burla de sus propias miserias. Entre las bromas, sigue el destierro como telón de fondo, y notables estrecheces pasaría probablemente.

Pepe, yo estoy sin un real,

y tú, como hombre formal,

sabes que si no hay dinero

se puede ser caballero,

pero se vive muy mal.

Yo tengo necesidades,

caprichos y vanidades

propios de la juventud,

y muchas debilidades,

verbi gracia, la virtud.

Yo hago todo el bien que puedo,

cuanto me piden concedo,

y aunque la suerte me venza,

el negar me da vergüenza,

y el no tener me da miedo.

Desterrado vine aquí,

como quien soy me porté,

la miseria socorrí,

la desgracia consolé,

los errores combatí.

Llegó á poco el Carnaval,

y hallarás muy natural

tú, gastador sin segundo,

que fuera con todo el mundo

generoso y liberal.

Pero al fin de la función

contemplé con honda pena,

Pepe de mi corazón,

que el último Napoleón

estaba ya en Santa Elena.

Ahora bien; el tiempo pasa,

el calor aquí me abrasa,

vivir temblando no quiero,

y jo no tengo dinero,

y me esperan en mi casa.

Mándame pues algún pico

que en cualquier talego sobre

por lo grande ó por lo chico,

y tú quedarás tan rico,

y yo seguiré tan pobre.

Todos de la suerte en pos

van por el valle ó la selva;

lo mismo hagamos los dos,

que algún día querrá Dios

que la tortilla se vuelva.

Mas en tanto que no chilla

nuestra sartén en la hornilla

de este pecado me absuelve,

que entre tanto no se vuelve

estoy hecho una tortilla.

Y perdona si quizás

no vienen de este detrás

tiempos claros y serenos,

que otros te han querido menos,

y te deben mucho mas.

Puerto Rico, 1867.

Manuel del Palacio.

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